A lo largo de 2018, en la sección de Banco de Pruebas de EL PAÍS Escaparate analizamos los principales smartphones de gama alta que fueron llegando al mercado. Pero nos faltaba uno, el Google Pixel 3, que está disponible desde finales del pasado mes de noviembre y cuya aspiración es convertirse en un referente en fotografía móvil como ya lo fue su antecesor, el Pixel 2.

Esta última versión, además de otras mejoras, hace especial hincapié en el software de su cámara que incluye un modo noche para capturar fotografías con muy poca luz, permite capturar retratos con profundidad ajustable e integra enfoque con seguimiento de objetos, entre otras funcionalidades.

Análisis y valoración

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El Pixel 3 está disponible en dos versiones —normal y XL—, cuyas características son exactamente las mismas a excepción del tamaño de la pantalla: 5,5 frente a 6,3 pulgadas. Es una diferencia importante, ya que mientras el primero se queda en unas dimensiones contenidas, el segundo (el que hemos probado durante algo más de un mes) es bastante grande y resulta imposible manejarlo con una sola mano.

Ficha técnica

Pantalla: 6,3 pulgadas, QHD + OLED 523 ppp

Procesador: Qualcomm Snapdragon 845, 2,5 GHz + 1,6 GHz, 8 núcleos y 64 bits, Adreno 630, Pixel Visual Core y Módulo de seguridad Titan M

Almacenamiento: 64 o 128 GB

Memoria RAM: 4 GB

Sistema operativo: Andriod 9 Pie

Batería: 3430 mAh

Sensores: sensor de huella digital trasero, acelerómetro/girómetro, sensor de proximidad, sensor de luz ambiental, magnetómetro, barómetro, hub de sensores Android, eje X

Cámara: la trasera, con sensor de espectro y parpadeo, 12 MP, grabación vídeo 4K a 30 fps. La cámara frontal doble, con gran angular y teleobjetivo de 8 MP, grabación vídeo 1.080p a 30 fps

Conectividad: Wi-Fi 2.4GHz + 5.0GHz 802.11a/b/g/n/ac, Bluetooth 5.0 + LE, NFC y Google cast

Dimensiones: 158 x 76,7 x 7,9 mm

Peso: 184 gramos

Otros: USB Tipo C, visor Google Daydream View para realidad virtual

No es una cualidad que nos haya pillado desprevenidos, ya que su diseño general es muy similar al de la versión anterior. Cuenta, eso sí, con variaciones sutiles con un gran impacto en las sensaciones que experimentamos al tenerlo en la mano. La principal es que ha cambiado el acabado y, en lugar de policarbonato, emplea un cristal mucho más agradable al tacto. De esta manera, la división entre zona mate y brillante de la cubierta trasera queda mejor integrada y es más bonito a la vista. Nos ha sorprendido que las huellas no quedan demasiado marcadas; algo muy raro en superficies de este material. Y como beneficio adicional, permite la carga inalámbrica.

Decíamos que el tamaño de la pantalla es la única diferencia entre ambas versiones del smartphone, pero tenemos que hacer un inciso relacionado: el más grande tiene notch, y se trata de uno gigante, bastante más voluminoso que el del resto de modelos del mercado. A efectos prácticos —teniendo en cuenta que los laterales se emplean sólo para los iconos de la barra de estado—, no le encontramos mucho sentido.

OLED y colores vivos

Con tecnología OLED, soporte nativo HDR y una resolución de 2.960 x 1.440 píxeles, la pantalla del Pixel 3 XL ofrece una experiencia magnífica, a la altura de los mejores. Así, y gracias a colores vivos y buenos niveles de contraste y brillo, provoca que nos olvidemos por completo de los problemas que tuvo la del Pixel 2. A nuestro criterio, es lo mejor de este teléfono. 

Esta superficie es además el elemento esencial para interactuar con él; una tarea que se realiza exclusivamente mediante gestos. Lo curioso es que son gestos propios, y no los que se habían generalizado en otros modelos como deslizar de arriba a abajo para cerrar una aplicación, por ejemplo. En este caso, este movimiento abre la vista multitarea, uno más largo abre el cajón de apps… Se tarda un poco en cogerles el truco y la confusión al principio provoca que el manejo no sea todo lo fluido que nos gustaría.

El uso de Android 9 con la capa de personalización Pixel Launcher también permite poner el móvil boca abajo para silenciarlo, por ejemplo, y posibilita disfrutar de una aplicación para la cámara con un uso intuitivo y un interfaz más que atractivo en el que se cambia entre los distintos modos (foto, vídeo, retrato…) deslizando hacia un lado u otro. Lo único que echamos en falta es el modo manual.

Sigue el movimiento

La realidad es que, sin él, los resultados ya son muy buenos. Tanto, que el Pixel hace justicia a su fama como uno de los mejores móviles fotográficos. Para ello, emplea el algoritmo de fotografía computacional que mejora el color, la exposición y otros ajustes de las imágenes, y que también consigue capturas con efecto retrato con una sola cámara. Así, con buena iluminación las imágenes se ven siempre nítidas, con adecuados niveles de exposición y contraste y colores naturales (nuestras favoritas son las realizadas con el modo HDR+ activado). El modo retrato del Pixel 3 XL, además, demuestra que no son necesarias dos cámaras para conseguir resultados naturales y con los bordes bien resueltos.

A la izquierda, imagen tomada de día y con el modo automático del Pixel 3 y, a la derecha, imagen de noche con el mismo modo. Laura Pajuelo

Durante la noche entra en escena el modo Night Sight, indicado para las fotos nocturnas: toma varias imágenes oscuras pero nítidas y las combina para crear una más luminosa. Este modo puede activarse de forma manual pero, de manera inteligente, el propio smartphone avisa si hay poca luz en la escena y es recomendable utilizarlo. Los resultados son realmente positivos, permitiendo sacar disparos más luminosos sin aumentar el tiempo de exposición ni la ISO y evitando, por lo tanto, el ruido y las fotos borrosas. Se nota la mejora con respecto a la versión anterior del teléfono aunque siguen sin ser imágenes perfectas y es común encontrarse con ruido o detalles difuminados. 

Entre las posibilidades de la cámara, también merece la pena mencionar su sistema de enfoque automático, capaz de seguir personas y objetos para que siempre salgan nítidos: basta con pulsar sobre la pantalla el elemento que se desea mantener en foco y, aunque se mueva o se modifique el encuadre, lo sigue.

La competencia

Sony Xperia XZ3 (799 euros). Seis pulgadas, tecnología OLED, resolución QHD+, compatibilidad HDR… Estas son algunas de las características de la pantalla de este terminal, uno de los mejores para disfrutar de contenido multimedia.

Huawei P20 Pro (437,99 euros). Destaca por su capacidad fotográfica y el uso de tres cámaras Leica en su trasera.

Samsung Galaxy S9 (495 euros). Ofrece sonido estéreo y realiza fotografías muy luminosas gracias a una cámara capaz de adaptarse al entorno para conseguir las mejores capturas.

iPhone XS (1.109 euros). Su procesador es tan potente como el de un ordenador, por lo que permite un uso muy fluido del terminal.

LG G7 ThinQ (375 euros). Gracias a sus capacidades inteligentes y al uso de la IA, permite controlar todos los dispositivos inteligentes conectados a la red doméstica.

Xiaomi Mi 8 Pro (354 euros). Traslada el lector de huellas a la pantalla, permitiendo un diseño más uniforme y una superficie de visualización prácticamente sin marcos.

Vuela

El Pixel 3 XL tiene una configuración muy similar a la del resto de gamas altas Android. Está encabezada por un Snapdragon 845, al que le acompañan 4 GB de memoria RAM. Esta cifra es algo inferior a lo que esperábamos y, a pesar de ello, no se nota nada en el día a día, en el que hemos conseguido siempre un funcionamiento muy fluido al usar cualquier app, juego, utilizar el multitarea o ver contenidos multimedia.

Al igual que ocurre con la memoria RAM, la batería se queda por debajo de lo ideal sobre el papel. En este caso, tenemos que decir que sí se nota: una pantalla más grande y una capacidad inferior a la del Pixel 2 hacen que la autonomía sea muy justa. Si se realiza un uso poco intensivo del terminal siempre hemos conseguido llegar al final del día, pero en las jornadas más intensas pedía el cargador a gritos a media tarde. En lo positivo, y gracias a la carga rápida (el cargador viene incluido), con sólo 15 minutos enchufado a la corriente se consigue el 20% de carga; en media hora un 40%; y en dos horas, el 100%.

Lo mejor, lo peor y conclusión

Lo mejor: calidad de visualización de la pantalla, fotografías nocturnas y rendimiento general.

Lo peor: el notch es demasiado grande y la autonomía es ajustada.

Veredicto: con sutiles diferencias en el exterior con respecto a su antecesor, destaca por una amplia pantalla que se ve de forma magnífica y un rendimiento a la altura de los mejores. Además, aunque su cámara no es perfecta, sigue siendo todo un referente en la fotografía móvil.

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Google Pixel 3 XL*. Dimensiones de 158 x 76.7 x 7,9 milímetros y peso de 184 gramos; pantalla de 6,3 pulgadas con tecnología OLED, soporte nativo HDR y una resolución de 2.960 x 1.440 píxeles; procesador Qualcomm Snapdragon 845; 4 GB de memoria RAM y 64 GB de memoria de almacenamiento.

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Fonte: Tecnología by EL País

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